Enoc Ripoll

¡Buenas a tod@s!

Me toca presentarme y la verdad es que no sé muy bien que decir de mi...lo típico no?

Llevo pescando desde pequeño, primero con mi abuelo que me introdujo a su manera, en la pesca tradicional en lago de montaña, y un poco más tarde con mi tío, al que viendo pescar a "látigo" me abrió un mundo nuevo.

Lo cierto es que viendo esos movimientos de la caña, como estiraba la línea, y la posaba delicadamente sobre el agua y cómo los peces que subían, a veces de forma muy violenta, para coger la mosca... Pues me quedé enamorado, lo tenía que probar, y la "lié"... 

Para colmo la cosa fue a peor el día que me sentó frente a un torno y me enseñó los rudimentos del montaje de moscas... 

Posando con mi tío en mis comienzos.


Después de un largo parón (unos cuántos años...) decidí volver a retomarlo y me junté con el que me introdujo a la pesca a mosca en río, me enseñó con una única condición: ¡Todo lo que pesquemos vuelve al agua! 

¡Ala, de Guatemala a "Guatepeor"!

Si ya consideraba la pesca emocionante, lidiar con un pez en las bravas corrientes del Gran Valira me hizo palpitar de tal manera que no he podido (ni querido, para qué nos vamos a engañar...) parar de pescar como un poseso hasta día de hoy , y desde entonces he devuelto todas las capturas.

Instantánea: "Peleando" ,bien metido en el Valira 

A todo esto, no me considero un gran pescador, o montador de moscas, ni quiero ser uno de esos que mistifica la pesca a mosca y la quiere hacer parecer un prodigio de la humanidad. 

Más bien creo que soy uno de estos "modernos" que de forma autodidacta y con la ayuda puntual de algún que otro compañero de afición se ha ido labrando un camino en este sinuoso pero tan maravilloso mundo de la pesca.

Suelo pescar a mosca, con ninfas, o con alguna mosca seca, si veo que la ocasión lo permite, pero no soy de los que se encasillan (rara vez toco la caña de lance, pero si hay que "darle", no le hago ningún feo tampoco jeje). 

Lo cierto es que procuro ser práctico, lo que me importa de verdad es estar pescando más que pescar...

Me considero amante de las sensaciones, de los momentos únicos y de las pequeñas cosas de la vida, y como tal, no puedo amar más este deporte,  pasión,  arte o como queráis llamarle.

La pesca me  brinda momentos tan sutiles y deliciosos como una eclosión a la orilla de un río con las primeras luces del alba o con los últimos rayos del ocaso, por ejemplo, o la emoción de ver un pez girarse para tomar tu mosca y su reacción al verse prendado... lo cierto es que aunque parezca un tópico... no se puede explicar, hay que vivirlo.

No concibo ya la pesca  sin amigos cerca, con un buen almuerzo antes de empezar y sobretodo con muchas risas.

¡Mi segunda familia!


¿Y en este Blog, que os voy a contar que no sepáis ya? 

Pues espero poder compartir con vosotr@s las cosas que voy aprendiendo, mis pensamientos, mis inquietudes, mis aventuras y espero que muchas risas!

Mucha salud y pesca sin muerte!!!

Enoc Ripoll 01-2019